The show must go on.

Desquiciados. Vidas latentes y corazones suicidas en cada esquina. Ritmos tristes al compás de nuestros días cada vez más extraños. Cigarros que se consumen y cabezas llenas de dudas y preguntas. Miles de incógnitas por resolver. La distancia hace las heridas más profundas y el tiempo no es que cure los daños como se suele decir. Unas palabras de arrepentimiento son mejores que el orgullo, creedme. Jodidos. Estamos realmente jodidos. Dejadme llamarlo "la generación perdida" ¿Donde están las ilusiones, las alegrías, las carcajadas, las miradas de complicidad? No las veo por ninguna parte. Hemos cambiado largas noches de conversación en un portal por noches en discotecas donde lo que menos importa son las palabras que digas. Las historias bonitas por relaciones que no tienen sentido. Las caras que reflejan miles de cosas por los emoticonos de un triste aplicación de móvil. Los abrazos que te dan fuerza y significan que todo ira bien por mera palabrería. Tenemos pánico a enamorarnos, a que nos hagan daño y por eso acumulamos odio, rencor y rabia. Hace tiempo que ya se perdió esa ilusión de quererse. No entiendo porque nos impedimos a nosotros mismos mostrar lo que sentimos. Solamente cuando estos sentimientos fluyan conseguiremos esa felicidad plena que todo el mundo ansia y nadie acaba de encontrar. Cuando te apetezca gritar, hazlo. Da los abrazos que consideres necesarios, di "te quiero" sin miedo a sus consecuencias. Prefiero ser una bohemia que se dedica a beber cervezas y fumar mientras toca con una guitarra canciones que la mayoría de vosotros no sabéis valorar y las canta con voz rasgada a ser una marioneta más de esta sociedad materialista y llena de idealismos. Os aseguro que ser "la rarita" no esta nada mal. Hay gente que dice que soy muy pesimista y que siempre estoy triste, otros que dicen que me pega más estar contenta, otros simplemente no tienen ni idea de cómo soy... la verdad, como vais a saberlo si ni siquiera lo sé yo...Aprended a sonreír más. Buscad vuestro final feliz. Mientras tanto seguiré en mis trece viviendo pegada a las cuerdas de mi guitarra.