Felicidades desde aquí.

  22 de Julio, otro año más, otra vez sin ti. Es inevitable que se me escape una sonrisa melancólica cuando me viene a la cabeza el pasar corriendo a tu casa para darte un abrazo y recordarte que dentro de tan solo una semana celebraríamos el mio. Todos juntos. Eso queda tan lejos... Siempre he intentado sonreír porque se que es lo único que querías, que las cuatro sonriésemos aunque todavía hoy las reuniones familiares son extrañas sin ti. A pesar de todo el tiempo que ha pasado puedo escuchar el sonido de tu voz si me lo propongo, sentir cada abrazo mezclado con tu olor. Lo que más duro se me hace es recordar el último cumpleaños, tu mismo lo dijiste "no digáis y que cumplas muchos más, este es el último año que lo vamos a celebrar." Es triste, pero así fue pero tú cambiaste ese momento amargo cuando, como de costumbre, le cantaste a la abuela que era la mujer más guapa que existía. Ojala pudiera echar el tiempo atrás, no sabes cuantisimo te echo en falta. Desearía tener tan solo un día para despedirme ya que no me dejaron hacerlo. Para que me dijeras cuanto había crecido y me despeinaras, que vieras lo grandes que están mi hermano y el primo. Ojala pudieras conocer a la pequeña Cristina. Que me repitieras que ahora me tocaba crecer y cuidarles. Que me sentaras contigo y me obligaras a ver los problemas del corazón y me volvieses a atrapar en tus brazos para que no huyera corriendo. Que me recordaras que era un desastre y te rieras. Que me dijeras las rubias son tontas. Que comprobaras que he heredado la mala leche de mama y ahora soy "el pequeño ventilador" Ojala pudiera darte las gracias por haber hecho de mi una mejor persona. Ojala pudiera darte un abrazo que no se acabase nunca. Aunque solo me queden fotos y recuerdos tú nunca morirás del todo. Te aseguro que sigues aquí, con nosotros.

  Nunca, nunca voy a olvidar este día, por mucho que pasen los años y voy a seguir felicitándote, aunque sea desde aquí.

  Te quiero mucho.


Es necesario estar harto de las cosas para empezar a cambiarlas.

  Echar de menos para acabar echando de más de nuevo. Palabras vacías, promesas sin sentido y corazones despellejados. Hipocresía y falsedad en cada esquina. Harta de las expectativas, de las falsas apariencias, de como cambian las personas dependiendo de a quien tengan delante. De las sonrisas a la cara y de las risas a la espalda.

  Harta de ver las prisas constantes en la calle, como oímos pero no escuchamos, como corremos y no observamos. Harta de tanto mafioso, de tanto ladrón, de tanto puto corrupto. De que se encuentren "por encima" mía personas sin escrúpulos, sin la mínima noción de sentido común. Capaces de destrozar familias, de darle mayor importancia al dinero que a una vida. Harta de ver como miráis para otro lado cuando se os coloca un problema delante y os hacéis los sordos por muchos gritos ahogados que se oigan. De que me digan que vivo en una utopía mental.

  Harta de esperar a que alguien venga a salvarme de esto. Alguien que no sea meramente palabrería barata, alguien que no me diga como salir de esta sino que me ayude a hacerlo. Que con un abrazo me transmita la seguridad de que todo va a salir bien. "Ser sensible es una mierda" ¿En serio? ¿Acaso es mejor no sentir ni padecer? No es enfermizo os lo aseguro. Harta de que prejuzguéis. No sabemos poner nombre a nuestras emociones ya que desde hace tiempo las estamos limitando y nadie nos ha enseñado nunca.

  Harta de que pensar diferente este mal visto, de que os pongáis a la defensiva cuando alguien actúa de manera diferente a lo que esta mierda de sociedad dicta. Harta de ver como manipuláis la palabra democracia a vuestro gusto. "Si crees que eres libre es porque no has volado tan alto como para chocar con las rejas."

  "El amor mueve el mundo" ¿Donde? Porque aquí parece que no. A palabras falsas, corazones heridos.


"Ideario" 

Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.

Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de Stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.

Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.

Me entristecen quienes me venden kleanex
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.

Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.

Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.

Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.

Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.