Esto es la vida así que solamente vive.

  La oscuridad plasmada en la entrada de aquel laberinto sin salida. Que me ahoga, que me hace sentir más pequeña y vulnerable. Incertidumbre brota en cada esquina tanto sea primavera como no. Y nunca llega un jodido otoño que la marchite. Sin sentido. Una espiral viciosa que nunca cesa y duele. Duele en lo más profundo. Se inserta en cada poro.
  
  Quizás, tal vez, los espacios vacíos se empiezan a proponer llenarse de vida. Romper en mil pedazos las historias sangrantes. Ordenar esas frases caóticas que probablemente nadie entenderá jamás.Tengo las manos manchadas del cariño que no me he atrevido a darte. Despedirme de las ataduras, de las corazas que yo misma me impuse un día. Aunque hay situaciones que separan sin ser distancia hay otras que unen en la distancia. Más de una vez prepararía mi maleta y me adentraría en tu ombligo. Abrigarme con tu risa en el frío invierno.Tener cerca la espalda que siempre me ha llevado a cuestas. Un haz de miradas transparentes y una sonrisa permanente cosida con el hilo del esfuerzo constante. Resistente a cualquier bala que me intente atravesar. Resistente a la guerra fría contra mi misma.Que a mí nadie tiene que explicarme eso de que ciertas canciones tienen vida propia. Que tienen una historia. Que esconden un sentimiento, extraño y profundo. Que hablan por si solas y te acarician por las noches.

  Y así para resumir ¿Sabes qué? Tener un corazón de hielo no es lo mismo que tenerlo de piedra. 

Del vacío en general y de ti en particular.

  Situaciones que angustian, que finalmente te ahogan. Poco a poco. Sin darte cuenta. Daños colaterales. Las llagas más profundas son internas. Sonrisas partidas y corazones que se encojen. Eclipse, total. Abrumador. Pasar a mantenerme a medio pulmón. Ojala pudiera volver a basarlo todo en un abrazo. Que las miradas volviesen a ser transparente y sinceras. Cerveza tras cerveza parece que se ahogan las penas. Y se suspenden en el ambiente los recuerdos entre el humo que me mata, que me consume. Que la mayoría no comprendéis el significado de las palabras y las regaláis. A mí, sin embargo, las que resuenan en mi cabeza me matan. Vuelven a abrir la herida y la incertidumbre. Cansada de maquillar actitudes y sobre todo sentimientos. De guardarlos bajo miles de llaves. De odiar cada día más que solo me preocupe tu risa. Que mantengas esa sonrisa permanente. Chillar, con la música a todo volumen para espantar los pensamientos que me aprisionan.


  Andando por la cuerda floja con un máximo desequilibrio. Más sola que La Luna.