Juro que volvería, que cosería las alas que le permitieran volar por sus sueños.

   No es sencillo cumplir sueños, a veces incluso cuesta mantenerlos. Por miedo. Miedo a la dura realidad. Al esfuerzo. Las metas se ven tan lejos, tan lejos del alcance de tu mano que a veces dudas de si podrás rozarlas a penas con la punta de los dedos.

  Estamos acostumbrados a ver como en las películas todo es sencillo, todo se consigue en el intervalo de tiempo de dos horas. Pero la vida real abarca años. Queremos todo aquí y ahora pero las cosas no se consiguen en un día, ni en dos, ni mucho menos en tres. Y nos rendimos. Pero hay que saber permanecer. Permanecer fuerte y constante ante los obstáculos. Crecemos en el espacio de tiempo en el cual luchamos por algo. Y lo peor que podemos hacer sin duda es tirar la toalla. Pero es nuestra opción A cuando algo va mal. Y a la primera de cambio nos retiramos de la partida y echamos otro sueño al contenedor de los imposibles con la esperanza de que algún día alguien lo recicle por nosotros.

   Cuentan las malas lenguas que las cadenas del arrepentimiento de tirar la toalla le hicieron sufrir. También decían que luchaba con rabia por poder huir. Las noches en vela se acumulaban en su bolsillo y pesaban. Pesaban más que el remordimiento. Miraba la Luna hasta que una noche decidió obsérvala. A partir de ese momento juro que volvería, que cosería las alas que le permitieran volar por sus sueños.

  Hay que mantener los corazones de Luna. Los que lloran en la oscuridad de la noche, los que ríen a carcajadas sin motivo aparente, los que encuentran la libertad cuando el Sol se marcha a descansar. Los que reflejan en sus ojos ese profundo mar de ilusiones. A los que llaman locos porque no entienden los intereses que hay detrás pero si ven el fondo de las personas. Los que hablan mirando a los ojos, se emocionan y saben llorar sin vergüenza. Los que saben protestar, los que tienen una personalidad que hace que todos los radares que impone la sociedad salten por los aires. Los peces que no dudan en ir a contracorriente porque se han hartado de que la monotonía invada sus vidas. Aquellos que saben que irse por la puerta de atrás es de mala educación. Y ahora ya saben que tienen que hacer.

   Deberíais preguntaros que tenéis en la mente y en el corazón. O mejor todavía, un reto. Preguntaros que queréis tener en la mente y en el corazón. Es por ello por lo que tenéis que luchar, con fuerza y permanentemente en el tiempo. No tiréis la toalla y forjad vuestro propio corazón de Luna.