Recuerda que la única persona responsable de forjar los hilos de tu vida eres tú.


  Desde que la historia escribió sus primeras líneas salirse de los estereotipos estaba mal visto. Se ha castigado a las mentes libres, a los diferentes. Pero nadie se imagina lo realmente extraordinario que puede llegar a ser contagiarse de una locura transitoria.

  Las ganas de huir de las ataduras, de echar a volar sin compromisos. Abrir las alas y dejar atrás lo que un día te lastimo. Mirar el pasado con la cabeza erguida y seguir el camino con total seguridad. Y ahí la ves, bailando, atravesando las calles, volando. Levantando el polvo del camino, limpiándolo con la fuerza que un día descubrió que guardaba en su interior que ahora está libre.

  De mantener las manías que hacen desesperar. De esos impulsos que se reían en tu cara como ella lo hacía con el karma. De las eternas cicatrices cosidas de tanto caer y levantarse. De seguir levantando sonrisas con cada café, tan corto y tan intenso. Una sonrisa bonita puede cambiarlo todo.

  Y descubrió que todo tiene solución, que todo tiene su lugar y algún día llegara la estabilidad. Que todos tenemos que dejar libre nuestra personalidad, nuestra manera de ser y no permitir jamás que nadie intente decidir por ti. Recuerda que la única persona responsable de forjar los hilos de tu vida eres tú. Nadie más.


   Recréate. Cumple sueños. Y es que cuando alguien consigue cumplir un sueño se nota como brilla. Decían que era estrella y nada pudo acabar con ella.