¿Me perdonas?

Hoy me derrumbo y postrada frente a ti te pido perdón.

Perdón por haberte hecho sufrir tanto, y por dejar que tantas personas te hicieran daño. No supe abordarlo, no supe cuidarte como te merecías. Por permitir que te hundieran y no saber cómo levantar tus trozos rotos con solamente un par de manos.

Perdón por mojar tus alas y hacer que pesaran tanto que no pudieras extenderlas y volar, como tanto te gustaba hacer. Se me olvido que ante todo debería haber elegido volar contigo antes que hundir los pies en toda la mierda que te rodeaba.

Lo siento, de verdad, por haber dejado que te rompieran el corazón tantas veces. Pero aun así siempre tenías una sonrisa dulce para volver a empezar, volver a intentarlo. Que a pesar de lo complicado que es, al final lo lograbas, recomponías lo que se había quedado hecho pedazos a ras del suelo. Por muy pequeños que fueran los trozos.

Joder, siento haber sido tan completamente idiota.

Siento mis despistes, el olvidarme en numerosas ocasiones de ti. Por pensar antes en los demás. Y no ver cómo te consumías poco a poco. ¿Cuánto hace que no te diviertes? Eso también es culpa mía. Por dejar que esos ojos verdes perdieran la esperanza mientras se ahogaban entre lágrimas. Siento haberte quitado las ganas de tantas cosas. Las ganas de comer por cosas que ahora veo que son completas gilipolleces. E incluso a veces las ganas de vivir.

Perdón por haber desaparecido, por haberme perdido cuando más me necesitabas. Perdona mis inmerecidas y duras palabras. Por haberte juzgado, por resaltar tantos defectos que en ocasiones no tenían importancia. Por haber criticado tantas cosas. Siento tanto haberles creído a ellos antes que a ti. Te culpe de defectos de los que tú no tenías culpa alguna. Perdóname por no haber creído en ti. Por pensar que eras menos que todos ellos y que no podrías seguir adelante en numerosas ocasiones.

¡Mierda! ¿Cómo he podido estar ciega durante todo estos años?

Siento haberte echo creer que tenías la culpa de todo y que te merecías todo ese dolor que en tantas ocasiones te acompaño. Que hizo que pasaras tantas noches en vela, que te dejo sin ganas de seguir. Siento no haber sabido calmar tu llanto y dejar que cayeras tantas veces que ya he perdido la cuenta. Pero tú siempre seguías ahí, con una sonrisa luchando con tanta fuerza por tus sueños que admito que me eclipsabas. Siento haberte dejado de lado, siempre para más tarde.

Siento haber apagado tu luz y haberte robado la magia.

Quiero que sepas que hoy y para siempre creo en ti. Creo en tu fuerza y en que siempre podrás seguir adelante. Creo en tus decisiones y en tus acciones. Creo en ti por ser como eres. Por ser de corazón.

Hoy me derrumbo y postrada frente a ti, frente al espejo te pregunto, me pregunto:

-     ¿Me perdonas?

-       Me perdono.