Cerveza y Rock & Roll, imparables.


Como te lo explico, como te lo cuento. El maravilloso milagro que supone caerse y levantarse entre acordes. Cala profundo en la sangre.

Una dulce introducción al caos. A tu maldito caos. Remueven esos corazones de mimbre y sanas las heridas del Rock & Roll. Remachan sonrisas de hierro, de esas que disipan las brumas. Y devuelven lo perdido, lo que parecía haberse roto para siempre.

Son como gritos que nadie podrá callar jamás. Y es que la voz no hay quien la pare, ni rejas ni paredes. Algo que no podrán matar. La voz de los que no nos conformamos con esta mierda. De los que jamas dejaran de luchar. Que en tus pensamientos nadie gobierne. ¡La vida esta llena de perros verdes!

Y te preguntas porque te llaman loco, ¿sera por no creer en na? ¿por no entender tan solo un poco los intereses que en todo hay detrás? Loco, loco... Porque cuantos más pasan los años mas me aparto del rebaño.

Lo que te da ganas de mandar a la mierda la primavera y que te hace recordar cada mes de abril y los jodidos lunes de octubre. Y al final, ¡todos los días sale el sol chipiron!

Y es que aquí valen mas los sueños que el dinero y se prefiere ser mendigo que madero. No dejes que me duerma, que esta noche me las piro. ¿A que? A enseñarle los dientes al mundo contigo. Y contigo. Y contigo.

Y que ojala la suerte roce tu corazón, aunque suenen sus muelles. Aunque por verle sonreír hayas vuelto tu a perder. Por mucho que te mate, a gatas vuelves a nacer. Y de nuevo ama, ama y ensancha el alma.

Ante todo con la sonrisa despeinada, de ir en contra de los vientos.


Cerveza y Rock & Roll, imparables. Podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera.


"Y esta palabra, este papel, escrito por las mil manos de una sola mano, no queda en mi ni en vosotros, ni tampoco sirve para sueños. Cae a la tierra, y allí se continua, pero no como mera palabra en papel escrito, sino como una sucesión de sonidos del corazón. Llamadlo música si queréis. Y cuando la música se termina, los bailarines nos miramos como si estuviésemos desnudos, y ahí decidimos si merece la pena seguir tocándonos, o si solo fuimos meros objetos del infinito equilibrio universal de los planetas. Hasta siempre."

Kutxi Romero.